miércoles, abril 24, 2024

Los trabajadores de la generación Z y los ‘millennials’ creen que los eventos y las ‘happy hours’ de las empresas están fuera de lugar

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A principios de verano, Emma recibió una invitación para el lunes por la tarde. Como la convocatoria era para el mediodía, esperaba que se tratase de reunión de equipo o una charla individual. Pero en lugar de eso, ponía «drag bingo».

Emma, una millennial que trabaja en una empresa de medios de comunicación, explica a Business Insider que al ver que el evento aparecía en su calendario se le pusieron los ojos en blanco. Según cuenta la joven, en su empresa hay mucho trabajo y poco personal y no podía creer que le pidieran que dedicara una hora de su ya apretado día a un tipo de evento que normalmente se reserva para un fin de semana con amigos.

«No quiero ir a jugar al bingo con mis compañeros de trabajo en un ordenador», asegura Emma. «Para empezar es a mediodía y ni siquiera suena divertido. No soy una niña».

Unos minutos antes del evento, después de que solo un puñado de empleados respondiera que iban, la empresa lo canceló.

Business Insider ha verificado la identidad y la situación laboral de Emma, que ha pedido permanecer en el anonimato y utilizar un seudónimo por miedo a posibles represalias en su trabajo.

La millennial reconoció que sus jefes estaban intentando fomentar un ambiente de equipo más amistoso y menos estresante, aunque cree que no están abordando los principales problemas del estrés de sus compañeros. Además, teniendo en cuenta que muchas de las personas con las que trabaja forman parte de la comunidad LGBTI, el gesto le pareció «cursi y fuera de lugar», afirma.

Ahora, los jefes están intentando que los empleados vuelvan a la oficina aumentando su compromiso, ya sea mediante desayunos gratuitos, happy hours o noches de lanzamiento de hacha.

Aunque han planeado iniciativas que pretenden atraer a todo el mundo, desde los recién salidos de la universidad hasta los veteranos con 30 años en la empresa, algunos empleados, especialmente aquellos de la generación Z y los millennials, aseguran a Business Insider que esos gestos no ayudan y que, en cambio, sienten que están fuera de lugar.

De hecho, dijeron que la mayoría de los empleados de sus empresas ni siquiera quieren ir, pero sienten que deben hacerlo para contentar a sus jefes.

Sin embargo, los jefes tienen que andar con pies de plomo. Emma y Mephy, un miembro de la generación Z que también pidió el anonimato por temor a represalias, comentaron que los eventos «divertidos» obligatorios durante o después de la jornada laboral no están ayudando a los empleados más jóvenes a sentirse más conectados con sus empresas.

«Tenemos que conocer mejor a la generación Z para poder ayudarles a tener más éxito», explica a Business Insider Tim Cozier, director general de la empresa de soluciones de talento Vaco.

Los esfuerzos de los jefes se convierten en pesadillas para los empelados

Emma, cuya empresa emplea principalmente a trabajadores distribuidos equitativamente entre la generación Z, millennials y la generación X, señala que su compañía estaba intentando buscar maneras de hacer que el personal estuviera más comprometido.

Sin embargo, cuando sus jefes planificaban actividades interactivas, no tenían en cuenta lo ocupados que estaban sus empleados y que muchos de ellos no querían combinar su vida laboral y personal.

Cuando sus jefes añadían actividades a los calendarios de sus empleados para mejorar la conciliación de la vida laboral y personal, Emma afirma que muchas de ellas eran simplemente «palabrería» y representaban una brecha cultural entre las generaciones más jóvenes y las mayores.

Sus jefes intentaron varias veces animar al personal a planificar encuentros, pero nunca llegaron a buen puerto. La oficina también puso en marcha un club de voluntarios que organizaba salidas culturales, aunque solo se unieron unos pocos nuevos empleados.

«Para tener una buena cultura de trabajo, hay que dejar espacio para superar las diferencias generacionales, raciales y de género», afirma Emma. «De lo contrario, solo estás reproduciendo los mismos sistemas, las mismas jerarquías, el mismo resentimiento».

Aunque no todas las oficinas organizan bingos de drags, incluso gestos tan sencillos como una comida de equipo los viernes pueden sentar mal a los empleados.

Mephy, que trabaja en una empresa de consultoría, comenta que su jefe organiza cada semana una «comida del viernes feliz» que disgusta a la mayoría de los empleados. En ella, los trabajadores tienen que compartir sus historias de éxito de la semana, seguidas de una sesión de preguntas y respuestas en grupo, aunque asegura que muchos empleados son reacios a participar.

Estos almuerzos —supuestamente relajantes— se han convertido en estresantes conferencias no remuneradas para mantener al personal en vilo, critica Mephy a Business Insider. «El almuerzo se parece más a una clase universitaria que a nadie le gusta escuchar», afirma Mephy.

Aunque aprecia que su jefe intente reunir a todo el mundo y reforzar sus lazos en el lugar de trabajo, asegura que hay formas más efectivas de hacerlo.

«Creo que, si simplemente nos sentáramos en esa sala y empezáramos a hablar entre nosotros, nos sentiríamos mucho más cómodos con la presencia de los demás, mejoraría la comunicación en el lugar de trabajo y todos disfrutaríamos más de la tarde del viernes», asegura Mephy.

Cómo pueden los jefes organizar eventos divertidos

Según una reciente encuesta de Gallup, los jefes están más estresados que sus empleados debido a factores como los recortes presupuestarios y las reestructuraciones.

Con los trabajadores divididos en cuanto a si les conviene ir a la oficina, acogerse al modelo híbrido o totalmente a distancia, los jefes tienen que gestionar las distintas preferencias y mantener al mismo tiempo la cohesión del equipo.

Para mantener la cohesión entre los trabajadores mientras los niveles de compromiso se acercan a mínimos pandémicos, los jefes han puesto en marcha más iniciativas y programas para que el personal sienta que a la empresa le importa.

Kelly Maxwell, otra de las directoras de Vaco, afirma que, si se cuenta con la opinión de los trabajadores, en lugar de imponer desde arriba actividades basadas en la idea de diversión del jefe de turno, se puede tener más éxito.

Según ella, los jefes obtienen buenos resultados cuando se celebran frecuentes reuniones entre ellos y los empleados en torno a la creación de equipos para hablar de los objetivos comunes.

Las actividades de cohesión de personal funcionan cuando las empresas trasladan la iniciativa a los propios empleados para que entre todos se vote qué es lo que se prefiere hacer, afirma Maxwell a Business Insider.

Dado que los trabajadores de la generación Z tienden a cambiar de profesión con más frecuencia que sus predecesores, los jefes están ajustando sus estilos de gestión, apunta Maxwell. Esto puede estar causando que algunos de ellos sean más cautelosos al mismo tiempo que accesibles, ya que los trabajadores más jóvenes están más dispuestos a renunciar por mejores oportunidades que se ajusten a sus necesidades.

«Me he dado cuenta de que la generación Z quiere incluso un mayor nivel de conexión que el que he visto anteriormente en cuanto a poder conectar personalmente con la empresa», dijo Maxwell. La experta se ha dado cuenta de que algunos jefes «planean fiestas y luego no preguntan a nadie si le gusta ese tipo de cosas. Ahí es donde se quedan cortos», añade.

Quizá esto signifique evitar la noche temática de los 90 o las happy hours con nombres de la jerga de la generación Z y, en su lugar, apostar por algo que el personal realmente quiera, lo que puede significar poder desconectarse a las 5 de la tarde y no pensar en el trabajo.

Los trabajadores jóvenes odian las reuniones de las empresas para hacer equipo | Business Insider España

 

 

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