miércoles, abril 24, 2024

Obligar a los trabajadores a volver a la oficina es propio de «dinosaurios», y las empresas corren el riesgo de salir perdiendo, según un experto

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Antes de la pandemia, pocos empleados se atrevían a insistir en trabajar desde casa. Era señal de que no estabas comprometido con el trabajo.

Ahora, cerca del 98% de los estadounidenses quieren trabajar a distancia al menos una parte del tiempo, según Forbes Advisor. Y lo mismo sucede en España.

Sin embargo, un grupo de directores generales parece más decidido que nunca a aferrarse al pasado.

Tras las primeras rondas de mandatos de vuelta a la oficina en 2023, muchas empresas están introduciendo ahora medidas más punitivas para obligar a sus empleados a ir a la oficina: controlando activamente la asistencia, microgestionando el tiempo de los empleados, y bloqueando a los trabajadores remotos las bonificaciones y la posibilidad de ascender profesionalmente.

En los últimos días, Dell ha informado a su plantilla de que la mayoría de sus trabajadores tendrán que acudir a la oficina una media de tres días a la semana. Los que quieran seguir trabajando a distancia podrán solicitar una clasificación especial, pero no serán tomados en consideración para ascensos. Citibank es otra de las empresas que ha recurrido a amenazas económicas: descuenta las primas a quienes no acudan a la oficina tres días a la semana, según ha publicado el británico The Times.

Amazon, por su parte, envía correos electrónicos a los empleados para saber si asisten a la oficina, crea un tablero interno de control de cada empleado e informa a los managers de que pueden despedir a los que no cumplan los requisitos de regreso a la oficina.

Otras medidas recientes han incluido la reubicación forzosa de empleados, según directrices internas obtenidas por BI el año pasado. Los que se niegan a reubicarse tendrían que dejar la empresa sin indemnización, en lo que Amazon denomina una «renuncia voluntaria».

El CEO de Amazon, Andy Jassy, ya ha admitido antes que el mandato de regreso a la oficina de la empresa no se basa en datos, sino que es una decisión «basada en el propio juicio» de la empresa.

En noviembre, Amazon también añadió una política de no ascensos para quienes teletrabajen el 100% de su tiempo. A menos que vayan a la oficina tres veces a la semana, no cumplen los requisitos mínimos.

En un correo electrónico enviado a BI, un representante de Amazon ha confirmado que el cumplimiento de la política de vuelta a la oficina es uno de los muchos factores que se tienen en cuenta antes de ascender a un empleado.

Otras empresas, como Google y Ernst & Young (EY), están introduciendo nuevas formas de controlar la asistencia, utilizando esos datos en las evaluaciones de rendimiento.

Cary Cooper, psicólogo organizacional de la Universidad de Manchester y autor del libro Remote Workplace Culture, explica BI que el aumento de la supervisión es un síntoma de una estrategia de gestión anticuada.

«Es una gestión pleistocénica de primer orden. No entienden el mercado del talento y, como consecuencia, van a tener problemas», afirma.

Cooper califica la supervisión del personal de «microgestión del más alto nivel».

Y si las empresas no actualizan estas políticas «atroces», al final saldrán perjudicadas, afirma Cooper.

«Perderán talento. Y no podrán contratar a gente buena», asegura. «La marca se verá empañada. La gente dirá: ‘Ni siquiera voy a solicitar trabajo allí porque me quieren cinco días a la semana'».

Las duras exigencias para que acudan a la oficina también están alimentando la especulación de que, a medida que las oleadas de despidos golpean a múltiples industrias, son una estrategia para expulsar a más personal, un fenómeno conocido como «despido silencioso».

Empleados de Dell y Amazon que teletrabajan han declarado a BI que creen que las órdenes de regreso a la oficina de sus empresas tienen por objeto expulsar a los trabajadores que viven lejos de los centros de oficinas, ayudándoles a evitar la mala publicidad que les daría anunciar más despidos.

Justin Garrison, alto cargo de Amazon Web Services hasta que renunció el mes pasado, reveló previamente a BI que el despido silencioso «es la forma en que Amazon va a reducir los costes operativos sin afectar negativamente el precio de las acciones. Los despidos son noticias negativas que hacen bajar las acciones»

Desafíos legales

Ya se trate de jefes excesivamente controladores o de «despidos silenciosos», estas políticas más estrictas afectan indirectamente a unos más que a otros, afirma Cooper, lo que las expone a impugnaciones legales.

Por ejemplo, las mujeres, que suelen asumir más responsabilidades familiares y, por tanto, se benefician más de las políticas de trabajo flexible a distancia, se verán más afectadas por las políticas punitivas, afirma Cooper.

Después de que Tata Consultancy Services, la mayor empresa informática de la India, obligara a todos sus empleados del mundo a volver a la oficina cinco días a la semana, muchas empleadas abandonaron la empresa.

Los empleados de más edad, que suelen vivir en zonas más rurales y tienen que desplazarse más lejos, según una encuesta de Gusto, también podrían verse perjudicados si aumenta el número de empresas que castigan a quienes no pueden acudir a la oficina, afirma Cooper.

Y con la depresión y la ansiedad alcanzando niveles récord en Estados Unidos, según las encuestas de Gallup, los trabajadores que han visto afectada su salud mental que se les deberían conceder adaptaciones para evitar tener que volver físicamente al trabajo de manera obligatoria.

La Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo de Estados Unidos registró un aumento del 16% en las solicitudes por discapacidad mental entre 2021 y 2022 de empleados que quieren recibir prestaciones para el trabajo a distancia, tal y como informa The Hill.

Si una empresa niega o limita las bonificaciones a quienes tengan concedida una adaptación para trabajar desde casa, eso podría hacerles vulnerables a demandas por represalias, explica un representante de la comisión a BI.

Si las investigaciones subrayan que las políticas de regreso al trabajo no mejoran el rendimiento de los empleados, castigar a los trabajadores que no pueden o no quieren ir a la oficina podría suponer un panorama jurídico difícil para las empresas.

«No es que no se haya estudiado», afirma Cooper. «Si se permite a la gente trabajar de forma más flexible, mejoran los niveles de satisfacción laboral, la retención y la productividad».

 

Obligar a los trabajadores a volver a la oficina es propio de «dinosaurios» | Business Insider España

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